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domingo, 9 de octubre de 2016

A doble página.

Siempre es una alegría conseguir que se hable de nuestros faros porque es una forma de hacerlos visibles, de hacer que un buen número de personas sepa que existen. También es bueno que la gente sepa algo de sus historias, de sus características, porque difícilmente podremos amar aquello que no conocemos.

Durante  lo que resta de este mes de octubre esta asociación tiene varias citas interesantes: una charla en el colegio de los Escolapios de Sanlúcar de Barrameda, una reunión con el Director de Turismo del Ayuntamiento de Málaga, una posible entrevista en Canal Sur Radio y, la más importante de todas: la marcha en Málaga el sábado 29 para pedir a la Autoridad Portuaria que abra la Farola a la población. Todo lo anterior es labor nuestra, la marcha es, o debe ser, trabajo de todo aquel que ame los faros y la cultura y pueda participar en ella, porque tenemos que ser los más posibles y mandar un mensaje alto y claro: La Farola no es de la Autoridad Portuaria, La Farola es de Málaga. Nuestros hijos deben tener el derecho a conocer y disfrutar un patrimonio que ni sus padres ni sus abuelos han podido disfrutar porque lleva años y años aislado de la población detrás de puertas cerradas a cal y canto.

sábado, 20 de junio de 2015

2 faros andaluces podrían abrirse al público.

El pasado 19 de abril realizamos un marcha, la primera, para reivindicar el derecho de la población a acceder a nuestros faros y conocerlos.  Siendo realistas hay que reconocer que la convocatoria, a pesar de haber salido en diferentes medios de comunicación  incluídos Onda Cádiz y  Canal Sur televisión, no tuvo la repercusión que hubiésemos deseado y el grupo allí reunido no alcanzaba la veintena de personas. 

Aquella mañana me sentí un poco desolado con la sensación de que todo lo que estábamos haciendo no valía la pena
, no solamente porque los organismos oficiales no hacían nada, sino porque la población, aquellos para los que estábamos luchando, tampoco se movían.  Igual era el momento de reconocer que a los andaluces en general, sus faros, no les interesan ni mucho ni poco ni nada.

Costó trabajo, pero nos repusimos de aquel K.O. anímico y seguimos adelante. Hoy, cosas de la vida, nos llega una noticia que es una inyección de optimismo y de ánimos: La Autoridad Portuaria de Cádiz, según La Voz Digital, se está planteando abrir al público los faros de Trafalgar y Cádiz. 

La noticia también habla de aquella marcha que realizamos unos pocos enamorados de los faros en el mes de abril. Los que estuvimos allí aquel día, los pocos que hicimos el recorrido hasta el Faro de Cádiz a pesar de ser "cuatro gatos" a los que los demás miraban extrañados, podemos sentirnos hoy contentos y orgullosos. Contentos porque esta sí es una buena noticia, porque es la posibilidad de abrir un camino que lleva a donde queremos: abrir los faros a la población. Orgullosos porque en mayor o menor medida esta noticia es consecuencia de aquella otra.


domingo, 14 de diciembre de 2014

10 ideas erróneas sobre los faros.

Las personas solemos tener ideas hechas de cualquier cosa que, muchas veces, no se corresponden con la realidad. La razón principal suele ser el desconocimiento y los faros no  escapan a esta norma. Veamos 10 ideas que se suele tener de ellos y que son sólo "verdades a medias".

1.- Están en la costa.  Suele ser lo habitual, pero algunas veces están bastante retirados de ella, el caso más llamativo es el de Vila Real do Santo Antonio, un faro portugués en la margen derecha del Guadiana que está a 750 metros de España y a 1.560 de la orilla del mar.


2.- Son edificios aislados, generalmente sobre un acantilado. Hay faros que sí, pero los hay en playas, como el de Torre la Higuera, en puertos, como la Farola de Málaga, o incluso en pleno paseo marítimo rodeado completamente de pisos como es el caso del Faro de Marbella.

3.- Son torres altas. Unos sí y otros no. El de Chipiona mide más de 60 metros, en cambio el Faro de San Telmo, en Almería, es una torre de 7 metros de altura. En realidad lo importante es que el foco luminoso esté a cierta altura, si la base de la torre está casi a nivel del mar aquella ha de ser alta, pero si está sobre un acantilado la torre puede tener poca altura. El caso más representativo es el Faro de La Polacra, en la provincia de Almería: su torre tiene solamente 14 metros  pero es el faro con el plano focal a mayor altitud sobre el nivel del mar en toda la costa del Mediterráneo: 281 metros.

4.- Todas las torres altas destinadas a guiar a los barcos son faros.  Falso. Un faro no se considera faro por la altura de su torre sino por el alcance de su luz que ha de ser superior a 10 millas, por debajo de ese alcance es  baliza. Un buen ejemplo es la del dique Juan Carlos I, en la costa de Huelva, que con sus 31 metros de altura no tiene la categoría de faro al no tener su luz ese alcance mínimo de 10 millas.

5.- Todas las torres están hechas con los mismos materiales. Las hay de hormigón, de mampostería, de piedra ostionera... incluso metálicas, como es el caso del Faro de Cádiz.

6.- Su luz se enciende y apaga continuamente. Depende del faro. Aquellos en los que vemos de noche unos haces de luz girando en torno a la linterna no: Chipiona, Cabo Roche, Tarifa, Torre la Higuera... en estos casos la luz ( o las luces) está siempre encendida y es el giro de la óptica o el panel el que produce a lo lejos esa sensación de intermitencia. Hay otros que sí: son las lentes de horizonte, aquellas que emiten su luz en 360 grados cuando están encendidas. En este tipo existen dos variedades: las de destellos, que la luz está apagada y cada cierto numero de segundos se enciende un instante y las de ocultación, que son aquellas en las que la luz está encendida y cada cierto intervalo se apaga un momento. De este tipo las tenemos en Rota, La Herradura o La Polacra.

7.- La luz de un faro siempre se ve blanca.  Normalmente sí, pero hay faros que también señalizan un peligro concreto, como unos bajos, en esos casos parte de la linterna del faro posee unos cristales rojos llamado sector rojo que indica la dirección del peligro y que vista la luz desde una embarcación que se encuentre en esa zona se ve de color rojo.





8.- Todas las torres son circulares.  Es la imagen que se suele tener de un faro, pero la de Torre la Higuera es triangular, la de Cabo Roche cuadrada, la de El Picacho, en Mazagón, octogonal...


9.- Dentro de su lente hay una bombilla.  En realidad hay, cuando menos dos. Es el caso de los faros con lentes de Fresnel como Chipiona o Mazagón. Una es la lámpara de servicio, la que está encendida, pero junto a ella está la de reserva, un tanto inclinada. Si la de servicio se  funde un mecanismo hace girar el soporte y entra en servico la que estaba de reserva. En otros faros hay paneles con varias lámparas cada uno (Torre la Higuera) o tienen sistemas de led.

10.- Desde hace unos años los faros son automáticos.  Lo cierto es que los faros comenzaron a ser automáticos hace más de un siglo gracias a los destelladores de acetileno y la válvula solar, dos inventos del ingeniero sueco Gustaf Dalen. Con el primero consiguió que los faros tuviesen diferentes carasterísticas luminosas, ahorrasen un 90% de acetileno y no hiciera falta la presencia humana para su mantenimiento durante meses. Con la válvula solar logró que los faros se encendiesen y apagasen solos dependiendo de la luz exterior. Ambos inventos le valieron el Premio Nobel de Física en 1912.

viernes, 23 de mayo de 2014

Visita a los faros de Camarinal y Tarifa.

El pasado sábado día 17 de mayo los miembros de esta Asociación tuvimos la oportunidad de visitar  y conocer 2 nuevos faros andaluces, en esta ocasión pertenecientes a la Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras: Camarinal y Tarifa. Desde aquella primera visita al Faro de Chipiona en mayo del año pasado otras 4 autoridades portuarias, Huelva, Almería, Motril y Bahía de Algeciras además de la de Sevilla en aquella ocasión, nos han abierto las puertas de sus faros para que disfrutemos de su historia, de sus escaleras, de la visión de sus linternas y de las vistas que hay desde ellas. 

En esta ocasión la visita comenzaba en el Faro de Camarinal, cerca de Zahara de los Atunes, sobre la que llaman la playa de los alemanes en triste alusión a los militares nazis que se refugiaron en esta zona trás finalizar la Segunda Guerra Mundial.  Allí nos esperaba Germán, el técnico encargado de abrirnos y enseñarnos los dos faros.  Y como no podía ser de otra manaera también estaba presente el enterno invitado de esta parte de Andalucía: el levante. Gracias German por aguanternos y aguantar el viento para que nosotros pudiésemos disfrutar con la visita.

El de Camarinal es una antigua torre vigía, cilíndrica, situada en la Punta de Gracia que forma parte del monte Camarinal y convertida en faro a finales del siglo XX. Antiguamente el personal encargado de la vigilancia en estas torres accedía a ellas mediante una escalera de mano ya que la parte inferior era maciza y la entrada estaba a varios metros del suelo. Cuando en 1.989 se rehabilita la torre se le añade una escalera exterior de caracol que termina en la antigua puerta, a 9 metros de altura. Desde aquí una escalera interior, semejante a la de la torre de un castillo, lleva a la terraza donde está instalada la linterna. A pesar de su relativa poca altura el plano focal de este faro está a 80 metros sobre el nivel de mar. Su  moderna lente de horizonte (es fija, no gira) produce 2 ocultaciones cada 5 segundos. Dicho de otra manera: la luz de este faro está contínuamente encendida y cada 5 segundos se apaga un instante. Su alcance es de 13 millas.
El segundo faro de la mañana era uno de los míticos de este país: el Faro de Tarifa.  En otros tiempos este faro estuvo situado en la isla de Las Palomas, aunque en la actualidad está unida a tierra firme. A pesar de ello  vista desde cierta distancia la "isla" sigue siendo evidente.

El acceso a ella y al faro por consiguiente no es precisamente fácil, en el recinto, controlado por la Guardia Civil, hay un centro de internado para inmigrantes y mil restos de su viejo pasado militar. La torre es cilíndrica, pintada de blanco,  su altura sobre el terreno es de 33 metros y 44 sobre el nivel del mar. 

Para hacer girar la óptica dispone de 2 motores eléctricos pero, cosas de la vida, los técnicos prefieren echarla a andar dejando caer el peso motor y accionando los motores una vez la óptica está girando. 

El de Tarifa es de los pocos faros existentes en España antes de la ley de Alumbrado de las Costas de 1.847, su construcción se aprobó en 1.811 en las Cortes de Cádiz y oficialmente se encendió por primera vez la noche del 1 de junio de 1.822. Por eso, porque son casi 200 años, entrar a este faro es entrar en un pedacito de la Historia, de nuestra historia, un lujo que, por desgracia, no todo el mundo puede disfrutar.

Hoy su luz ofrece 3 destellos cada 10 segundos y tiene un alcance de 27 millas, algo así como 50 kilómetros. Nosotros, unos afortunados, tuvimos la suerte, gracias a Germán y a los responsables de la Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras, de verla encendida, a menos de un metro, en pleno día. Pudimos ver su mecanismo funcionando, su sector rojo, su inmensa lente de Fresnel al alcance de nuestras manos, su lámpara de reserva esperando entrar en servicio si hace falta, sus generadores de reserva, su peso motor...  No es presumir de haber tenido estas vivencias, es sentirse feliz por haberlo hecho y triste porque la inmensa mayoría de los andaluces no pueden hacerlo. Los faros andaluces deberían abrirse a la población, que quien lo desee pueda sentir el olor de lo antiguo, que palpe la historia, que pueda ver a un metro de distancia la lámpara encendida y la lente que multiplica su luz. Oir el sonido de los motores que las hacen girar en el único sitio donde puede oirse: en la cámara de servicio, en la linterna.

NOTA: En esta entrada se ha corregido un error: al primero de los faros se le daba el nombre de Faro de Punta Camarinal. El amigo Juan José me ha comentado que el faro, a pesar de este nombre,  en realidad está en la Punta de Gracia y no en la de Camarinal ya que ésta  queda un poco hacia el Este. Este dato es cierto y consta en muchas partes, el error está en llamarlo "Faro de Punta Camarinal" cuando en realidad su nombre es "Faro de Camarinal" en referencia al monte donde se ubica. Gracias Juan José por la corrección.

miércoles, 2 de abril de 2014

Visita a los faros de Granada.

La de Motril ha sido la tercera autoridad portuaria andaluza que nos ha autorizado visitar sus faros. Primero, en noviembre del año pasado fue Huelva y a finales de diciembre  Almería. Incluyendo Chipiona son ya 10 los faros que hemos visitado. 

En este caso, igual que ocurrió cuando fuimos a Almería, hicimos la noche anterior en la zona, había que empezar temprano y la idea de ir desde San Fernando o Sevilla directamente quedaba descartada. Un hotelito en Almuñecar, a unos cuantos metros de la playa, un paseo por ella al anochecer para ver el Faro de La Herradura desde la distancia...

A las 8 y media habíamos quedado con José Manuel, el técnico que nos iba a acompañar toda la mañana y a quien quiero agradecerle el tiempo que nos dedicó, sobre todo porque le impedimos hacer algo que le encanta: ver a sus hijos por la mañana. Lo siento José Manuel.

De los 3 faros que dependen de la Autoridad Portuaria de Motril 2 son antiguas torres vígias reconvertidas. Este tipo de faro a mi personalmente me encanta porque una cosa inventada para defenderse de quien viene del mar se ha convertido en otra que ayuda a quienes navegan por esa costa. Antes buscaban enemigos, ahora afrecen su ayuda. Ojalá las personas fuésemos capaces de cambiar de la misma manera. Y la primera de ellas era La Herradura, un faro situado en lo alto de un cerro y rodeado por una interminable urbanización que muestra de manera clarísima lo que se hace con la costa en esta tierra nuestra.

La escalera de acceso a la torre gira en torno a ella  hasta cierta altura, a partir de ahí una puerta da acceso a su interior y el camino hacia la lintena sigue por dentro de la antigua torre. La lente es de horizonte, no gira, y su luz es emitida en todas direcciones a 15 millas de distancia, aunque una parte la tiene  tapada porque a ciertos vecinos les molestaba la luz del faro. Como decía el torero: hay gente pa tó.  Las vistas desde la linterna son bonitas, aunque tal vez sobren casas y falte espacio natural.

El camino nos llevababa a Cabo Sacratif, pero antes una paradita en Torrenueva, casi a los pies del faro, para desayunar, charlar un poco y conocer, en fotografías, a los críos de nuestro guía. Y ya con el cafelito y la tostadita en el cuerpo nos marchamos a conocer el faro que con sus 25 millas de alcance es el  más potente de la costa granadina: Sacratif.

El Faro de Cabo Sacratif complió 150 años el 31 de diciembre de 2013, el mismo día que el de Mesa Roldán. Vista desde la entrada, la torre es circular, troncocónica, pintada de blanco, con 2 balcones con cornisas pintadas de amarillo albero y una linterna aeromarítima, pero si la vemos desde la parte que da al mar sus 4 ventanas de ojo de buey le dan un aspecto y un estilo únicos.  Pero este faro tiene, dentro, otra particularidad: la escalera gira en sentido contrario a las agujas del reloj sobre un eje de obra hueco por el que discurre el peso motor que en otros tiempos hacía girar la lente. Lo normal es que este hueco esté tapado de arriba a abajo de manera que es imposible ver su interior

salvo desde uno de los extremos, éste en cambio, cada cierta distancia tiene abierto unos huecos rectangulares, a modo de ventanas, por los que podemos ver la parte de dentro. Ya arriba nos espera la única linterna aeromarítima del día y la única lente escalona, de Fresnel, que veremos hoy. Este tipo de lentes suele ser muy llamativa, por sus cristales escalonados, por el trabajo que tiene, por los reflejos que hace de la luz... pero si a ello le sumamos una cúpula de cristal por la que se cuela el sol el espectáculo es inolvidable.

Retomamos la carretera y seguimos hacía el Faro de Castell de Ferro, el cuarto de los faros españoles con su plano focal a mayor altura sobre el nivel del mar. Aquí cada parte es de una época: la torre del siglo XVI, la linterna que cobija la lente de 1.929 y el sistema de acceso de 1.991. Y es esto lo que destroza todo el entorno. Dos muros paralelos de hormigón situados frente a la torre por entre los que discurre una escalera, al final de la misma una puerta que da a un balconcillo y que, cosas de los arquitectos, hay que cerrar y asegurar para bajar una escalerilla que sube a un pasillo que, desde los muros de hormigón, une a tavés de un pequeño puentecito con la torre. El enjendro es obra de la arquitecta Rita Lorite y el ingeniero Severiano Benavides y cuando uno lo ve, junto a la torre del siglo XVI, lo primero que se pregunta es cómo no le quitaron el título a la señora arquitecta después de hacer esto.

Si en las escaleras exteriores y en el puentecillo el viento era fuerte en el balcón de la lintena es fortísimo, pero merece la pena salir y ver a lo lejos Sierra Nevada y a unos centenares de metros, en sentido contrario, el mar y la carretera que serpentea siguiendo la costa. A levante Castell de Ferro, rodeado por dos mares: uno de agua salada, el  otro de plásticos.
Termina la visita, otros 3 faros conocidos, otras tres torres vistas por dentro, otras tres linternas que nos han cobijado durante un tiempo, otros tres balcones desde los que hemos visto el mar como lo ven las gaviotas. Y al alejarnos la misma sensación agridulce que siento cada vez que salgo de un faro: la satisfacción de esta maravillosa experiencia personal, la tristeza de que la inmensa mayoría jamás la ha vivido. Esperemos que algún día quien no vea un faro por dentro sea porque simplemente no quiere.


Antes de separarnos y tomar cada uno el camino a casa una visita a lo que en otros tiempos fue el Faro de Carchuna y al que la mar quiso demostrarle quien era más fuerte. Después, ya caída la torre en el año 39 del siglo pasado, el mar se volvió poco a poco a su sitio y hoy las olas  rompen en la arena a más de 50 metros de los restos de la torre.












domingo, 26 de enero de 2014

En la Voz de Cádiz.

Desde que en el mes de diciembre la Ministra de Fomento anunciara la intención de convertir en hotelitos o restaurantes los edificios aledaños a los faros el tema está siendo tratado casi a diario por los diferentes medios de comunicación. El periódico gaditano La Voz de Cádiz ha publicado hoy domingo un artículo sobre los faros de la provincia. De la versión impresa no puedo hablaros porque aún no dispongo de ella pero os dejo este enlace a la parte del artículo en la que interviene nuestra Asociación y que han publicado en la versión digital.

En Chipiona la Asociación Cultural Caepionis y su Ayuntamiento están intentando que su faro se salve de la especulación y se convierta en un museo farero, nosotros no podemos estar más de acuerdo y si todo sale bien en la segunda quincena de marzo llevaremos nuestra exposición fotográfica al Castillo de Chipiona con la intención de dar a conocer este patrimonio a la población y de reivindicar el uso de las instalaciones del Faro de Chipiona para fines culturales.        


                                                                                                                                   
En la imagen el faro chipionero en una  foto de nuestra amiga Leonor.                                                                                                                     

martes, 31 de diciembre de 2013

150 años de Mesa Roldán.

Tal día como hoy de 1.863 se encendía por primera vez el Faro de Mesa Roldán. 150 años de servicio que se cumplen esta tarde. Por eso, para celebrarlo en la medida de lo posible, nuestra Asociación ha buscado estos días para visitarlo y estar presente, aunque sea con 3 días de diferencia, en este aniversario.

Imagen conmemorativa del 150 aniversario del faro.



Faro de Mesa Roldán.

Es, de todos los faros habitados en España, el que se encuentra a mayor altitud sobre el nivel del mar: 220 metros. Desde aquel mes de diciembre de hace 150 años hasta hoy por él han pasado muchos fareros, algunos de familias tan ligadas a este mundo como los Gandolfo. En julio de 1.992 tomó posesión de la plaza Mario Sanz, el último farero de Mesa Roldán como firma en un ejemplar de su libro Faros de Almería. Mucho más que señales marítimas que me regaló la primera vez que visité su faro.  Y es que Mario es un farero que rompe casi por completo la idea que se suele tener de quienes se dedican a esta profesión. Lejos de ser un hombre aislado del mundo está inmerso en diferentes actividades culturales y asociaciones de la zona. Su faro, además de ser un faro, es un museo.
Una de las colecciones de faros de Mario.

Una de sus maquetas: el Faro de la Plata, en Pasajes.


En su "pequeño" museo podemos ver también pinturas como ésta...


... o esta serie de fotografías de antiguos fareros.

Torre del Faro de Mesa Roldán.


En estos 150 años el faro ha ido sufriendo las transformaciones necesarias para irlo adaptando a los nuevos tiempos: se modificó su sistema de iluminación, su óptica, su linterna... pero en esencia sigue siendo el mismo que hace siglo y medio miraba desde lo alto del acantilado a los barcos que iban y venían del Estrecho.




Son casi 55.000 noches guiando a los hombres de la mar: a los que navegan por placer, a quienes transportan mercancias o personas, a quienes salen a buscarse la vida pescando, a quienes huyen de la guerra y de la muerte cruzando el mar...


Una luz en la oscuridad de la noche que no hace distinciones entre quienes guía.



Nuestra visita a los faros de Almería no podía terminar de mejor manera que visitando el de Mesa Roldán. 
La Punta de los Muertos desde la linterna del faro.



Algunos de nuestros amigos disfrutando de las vistas que ofrece el faro desde sus balcones.


Nuestra visita llegaba a su fin y antes de despedirnos se hizo entrega al amigo Víctor, nuestro último socio, de su carnet de la Asociación. ¿Qué mejor sitio que éste para hacerlo si era posible?   Y para terminar, un brindis por el Faro de Mesa Roldán, por sus 150 años, por su farero y por el futuro de nuestra Asociación.



Entrega del carné de socio a nuestro  amigo Victor.




FELIZ CUMPLEAÑOS, FARO DE MESA ROLDÁN.



lunes, 30 de diciembre de 2013

Nuestra visita a los faros de Almería.

Después del Faro de Chipiona visitado en mayo y los 3 de la provincia de Huelva que visitamos a primeros de noviembre ahora tocaban otros 3, esta vez de Almería: Dique de Poniente, Cabo de Gata y Mesa Roldán. Y ha sido el farero de éste último, Mario Sanz, quien ha hecho de guía en este recorrido de la Asociación por algunos de los faros almerienses. Todo un lujo y un honor  para quienes estuvimos allí.

La visita a las torres sería el sábado pero dadas las distancias los socios que participaríamos en ella habíamos reservado habitaciones en un hotel de Almería. Allí pasamos la tarde y por la noche a cenar a base de tapas en un sitio estupendo llamado La Mazmorra, cerca de las instalaciones de Canal Sur.  

El sábado a las 9,30 cita en el puerto con Mario y un equipo de Canal Sur que grabó un poquito nuestra visita y que, posiblemente, mañana martes 31 dé la noticia del 150 aniversario de la inauguración del  Faro de Mesa Roldán que se cumple ésta última noche del año.

      

Faro del Dique de Poniente, Puerto de Almería.

Fue esta torre la primera que visitamos que, aunque por su alcance no puede considerarse técnicamente faro la belleza y esbeltez de su torre le dan con creces ese título.

Mario abriéndonos la puerta del faro.



Preparando la entrevista de Canal Sur.



Escalera del Faro del Dique de Poniente.





La luz de esta torre marca el lado de babor (izquierda) de entrada al puerto, por eso hasta hace poco la óptica era de color rojo, ahora es blanca pero en su interior los leds son rojos. De noche, encendida, tiene el mismo aspecto pero ahora con mayor alcance.



El siguiente faro nos esperaba y hacia él puso rumbo "la caravana de amigos de los faros". El destino: Cabo de Gata.
En romería, de faro en faro.

Pocos sitios atraen tanto a tanta gente sin saber qué es exactamente como el Cabo de Gata. Es casi imposible llegar a este faro y no encontrar a nadie haciendo fotos al mismo o asomado al acantilado viendo el arrecife de las Sirenas. Ya desde la carretera que discurre por un estrecho corte en la montaña el faro destaca en el paisaje.
 Faro de Cabo de Gata.

El sábado, en este faro, podíamos haber dicho aquello de que "muchos son los llamados pero pocos los elegidos", porque muchas eran las personas que miraban el faro desde el aparcamiento pero pocas las que tuvimos la suerte de verlo por dentro y ver el arrecife desde su linterna.



Escalera del Faro de Cabo de Gata.


Estar en este faro es algo parecido a convertirse en niño la mañana del día de Reyes: no sabes a que regalo acudir, quieres verlos todos, disfrutarlos todos, y los nervios te llevan de uno a otro. Aquí los regalos son ver el arrecife desde su balcón, ver su escalera, el peso motor que cuelga por su hueco, su escalera de hierro que lleva a la linterna, su lente... 

El tramo de escalera de hierro que sube a la linterna es el más complicado pero también el más hermoso: por su forma en sí y por lo que vas a encontrar a su final.



Interior de la lente, con sus dos bombillas: la de servicio (en vertical) y la de reserva, y el sector rojo.



Vistas desde la linterna. La línea en la ladera del monte es la carretera de acceso al faro.




La historia y la tecnología siguen juntas en los faros.



Mario, nuestro farero, guía y amigo, en la linterna del Faro de Cabo de Gata.

Aún nos quedaba el tercer faro, uno especial por su situación y por el museo, cada vez mayor, que encierra y al que está dando vida nuestro amigo Mario, pero ese lo dejamos para mañana, que es su cumpleaños.