viernes, 4 de enero de 2013

¡¡ BIENVENIDOS !!

 
 
La Asociación de Amigos de los Faros de Andalucía da hoy su primer paso en este mundo  virtual y da la bienvenida a cuantos nos visitáis. Poco a poco iremos ampliando esta página y, entre otras cosas, iremos contando la historia de nuestros faros, subiendo fotografías, poniendo enlaces a otras páginas que tratan de faros, dando la localización exacta de nuestras torres y algunas direcciones de interés. Y es que cada día somos más las personas que nos sentimos atraídas por los faros, bien por su belleza o la de su entorno para fotografiarlos, bien por su historia, por su presencia junto al mar, por la paz y la tranquilidad que muchas veces representa su aislamiento de las zonas urbanas…

Gracias a la navegación el hombre se sintió libre y capaz de buscar  nuevos mundos, conoció otras culturas y llevó a otras tierras cosas que eran desconocidas para sus habitantes. Las embarcaciones se hicieron más grandes, más poderosas y capaces de alejarse más y más de sus puertos, pero todo eso hubiese sido imposible de conseguir en el mar sin la ayuda de los faros en la costa. Ellos forman parte de la historia de la Humanidad desde hace miles de años y su labor debe ser conocida y reconocida por todos.  Un faro es un monumento a la generosidad, a la solidaridad. La luz de un faro guía y ayuda en la oscuridad de la noche  a cualquiera que lo necesite sin mirar el color de su piel, la lengua que habla, su razón social o su clase económica. Y los fareros se encargan de que esa luz esté cada noche encendida, para todos, para ayudar a gente que posiblemente no conocerán jamás.

Andalucía  tiene faros únicos en España. Un buen ejemplo de ello es el de Cádiz, levantado dentro del reciento del  Castillo de San Sebastián, una torre metálica de 37 metros de altura que es el único de estas características que sigue en funcionamiento en nuestro país. ¿Qué gaditano no ha visto su faro desde la playa de la Caleta, o desde el paseo de Fernando Quiñones? Pero, ¿Cuántos son los que han visto la Caleta o la Catedral desde lo alto del faro?  Yo, que no soy gaditano, he tenido esa suerte. Subir al faro de Cádiz produce un choque de emociones. Por un lado te sientes alguien afortunado por ver la milenaria ciudad desde un punto de vista completamente diferente, por ver el mar a tus pies, la Caleta, el Campo del Sur o la Catedral como muy pocas personas lo han visto. Y es ese mismo convencimiento de saber que son pocos los ojos que han disfrutado de esas vistas el que te trae un pensamiento y una pregunta: ¿Por qué algo tan maravilloso no puede verlo y disfrutarlo la inmensa mayoría de los andaluces? Tal vez esta pregunta se responda con otra pregunta: ¿Quién pide subir al faro, a cualquier faro?

Tal vez los andaluces pequemos de menospreciar el valor de nuestras cosas. Si hablamos de lluvia pensamos en Galicia, en Asturias o en el País Vasco y olvidamos que donde más llueve de toda España es en Grazalema. Si hablamos de montañas pensamos en los Pirineos o en los Picos de Europa, cuando tenemos en Sierra Nevada el pico más alto de la península. ¿Saben ustedes dónde está el faro habitado a mayor altura sobre el nivel del mar en España? No es en la costa cantábrica, ni en las rías gallegas, es en Carboneras, en la provincia de Almería, y es el faro de Mesa Roldán.  El  que tiene su foco a mayor altura sobre el nivel del mar en España y en todo el Mediterráneo no está en la Costa Brava, está muy cerca del anterior y es el faro de la Polacra: su luz luce a 281 metros sobre las aguas del viejo Mare Nostrum. ¿Y qué decir del faro chipionero que con sus casi 70 metros es el más alto de España y uno de los más altos del mundo?

Estos faros, y el de Trafalgar, el de Cabo de Gata,  el de Tarifa, el de Bonanza,  el de Punta Carnero, el de Calaburras o la Farola de Málaga son mucho más que señales de ayuda a la navegación: son historia, son arte, son patrimonio andaluz. Y somos los andaluces quienes tenemos que cuidarlos y protegerlos, quienes tenemos que hacer que, a pesar de los nuevos sistemas de navegación, los faros perduren  en nuestras costas, que no se pierdan como se perderá la figura del farero. Tenemos que salvaguardarlos para las generaciones venideras y tenemos que disfrutarlos, dentro de lo posible y de unas limitaciones lógicas,  de la misma manera que disfrutamos nuestros parques, nuestros museos o los cascos históricos de nuestras ciudades y nuestros pueblos.

La lámpara de un faro emite sus rayos de luz en todas direcciones, pero la lente de Fresnel que la rodea los recoge, los centraliza y los une. El resultado es una luz visible a decenas de kilómetros. Algo parecido nos pasa a las personas: aunque tengamos los mismos objetivos si no nos unimos nuestras fuerzas se pierden en mil rayos diferentes que van en mil direcciones diferentes. Necesitamos esa lente de Fresnel que aglutine nuestra luz y la envíe, clara y potente, en la dirección correcta. Si no lo intentamos juntos pocas posibilidades de alcanzar lo más mínimo tendremos.  De aquí nace la idea de esta Asociación. No hace falta ser andaluz para amar nuestros faros, no es necesario saber quien inventó la válvula solar ni que es un flotador de mercurio, ni siquiera es preciso conocer el funcionamiento de un faro para formar parte de esta asociación, lo único que  hace falta es que te interese esta parte de nuestro patrimonio, que sepas que los faros son historia viva que no podemos dejar morir en el olvido y el abandono. Son nuestros, y tenemos que hacer todo lo posible para que nuestros hijos, y los hijos de nuestros hijos, sigan viéndolos desafiando a los vientos y guiando en la oscuridad de la noche a los hombres de la mar.
 




 

F.G.M.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hoy es noche de Reyes y yo les hago esta p::etición para la Asociación: Un camino lleno de logros y que se consigan todos los retos que se vayan planteando.
Desde Cáceres, un abrazo

Anónimo dijo...

Desde el cabo de Trafalgar aplaudimos iniciativas como las que propone su proyecto. Gracias, estaremos atentos a sus propuestas.

A.A. F.A. dijo...

Somos conscientes de que algunos de los retos que nos proponemos no serán fáciles, que habrán cosas que jamás logremos, pero también estamos convencidos de que entre todos haremos realidad buena parte de esos proyectos. Seguro que los Reyes Magos nos traen muchas de esas cosas.

Trafalgar es un lugar que me trae muy buenos recuerdos (jo, me acabo de acordar que allí perdí unas gafas de sol) y contar con vuestro apoyo es una buena inyección de ánimos. Gracias a ambos por vuestras palabras.
Un saludo desde la A.A.F.A.